Salud Emocional

Las emociones son parte de nuestra vida, es imposible no sentirlas, sin embargo, es muy común que tendamos a ocultarlas o darles valoración negativa, impidiendo su expresión saludable y asertiva.

La expresión emocional es una característica propia de todo ser humano y forma una parte importante de los mecanismos de comunicación interpersonal.

Etimológicamente la palabra emoción proviene del latín “emotio”, que significa “movimiento”, y la definición que le da la Real Academia Española a esta palabra es “alteración del ánimo intensa o pasajera que va acompañada de cierta conmoción somática”. Es decir, podríamos interpretar que una emoción es un cambio en nuestro estado de ánimo habitual, que se manifiesta de forma momentánea con intensidad que puede ser significativa y que se acompaña de sensaciones y manifestaciones corporales.

Una emoción puede expresarse de forma verbal a través de lenguaje hablado o escrito, y en forma no verbal, visible a través de las manifestaciones del rostro, donde participan principalmente los músculos que se encuentran alrededor de los ojos, boca y nariz. Si la emoción es muy intensa, pueden participar la musculatura de otras partes del cuerpo tales como las manos, hombros, cuello, y espalda. Es por este motivo que cuando experimentamos mucho enojo solemos sentir dolor en cuello, o tensión en los hombros o brazos.

La emoción dispara una serie de reacciones corporales que no solo se manifiestan a nivel muscular, sino que también se expresa en el funcionamiento de otros sistemas, tales como el sistema respiratorio, cardiovascular, digestivo, hormonal entre otros. Así, podemos decir que la ira y el miedo aumentan la frecuencia respiratoria, la frecuencia cardíaca y la acidez estomacal. Por otra parte, la alegría genera que el cuerpo produzca sustancias tales como la serotonina, dopamina y la oxitocina, que inducen felicidad y bienestar.

Culturalmente la expresión emocional tiende a ser reprimida de acuerdo a las reglas que rijan a la sociedad, y a los grupos de apoyo social inmediatos de la persona.

La expresión emocional es una conducta que se adquiere desde la infancia de acuerdo a las normas de crianza familiar desarrollándose y evolucionando hasta consolidarse en la edad adulta, donde la persona ya tiene adquiridos ciertos patrones de expresión de emociones.

Es frecuente observar como las personas a veces son incapaces de reconocer si sienten rabia o tristeza, miedo o enojo, e incluso en ocasiones podrían manifestar de modo inesperado la emoción predominante, produciéndose explosiones de ira. Esto ocurre comúnmente ante la continua vivencia de esta emoción no canalizada a tiempo. En otros casos más extremos, pueden observarse risas ante una situación que en realidad causa miedo.

Lo más importante es que aprendamos a contactar realmente con lo que estamos sintiendo, que la honestidad de declarar la emoción que nos perturba sea en primer lugar con nosotros mismos, de esta forma podremos expresar a los demás lo que verdaderamente nos ocurre.

La emoción es producida a nivel cerebral como una forma de activar una respuesta o conducta que nos proteja o nos mantenga en el lugar en que nos encontramos. De este modo el miedo activa la necesidad de huir, la rabia activa la necesidad de proteger nuestro territorio, la tristeza despierta la búsqueda de protección y la alegría promueve la necesidad de cuidar los espacios de disfrute. Cuando la expresión emocional no es coherente con la emoción producida a nivel cerebral, estaremos percibiendo reacciones corporales incómodas y confundiendo a nuestro cerebro en relación a la conducta que necesitamos adoptar. Si esta incoherencia se mantiene de forma regular o permanente se producirán alteraciones en la esfera de nuestra salud mental, y aparecerán síntomas como desmotivación, desánimo, irritabilidad, y dificultades relacionales.

Sugerencias

Algunos consejos que pueden servirte para mantener una salud emocional equilibrada son:

  • Utiliza un espejo para intentar expresar con tu expresión facial algunas emociones como alegría, ira, tristeza, miedo, sorpresa, y asco. Observa si sientes resistencia con alguna o si definitivamente no logras expresarla con tu rostro.
  • Pregunta a las personas que te rodean y en quienes confías como te ven, y cuáles de las emociones mencionadas observan más frecuentemente en ti.
  • Utiliza un diario personal donde puedas escribir al final del día como te has sentido emocionalmente.
  • Describe como ha sido tu estado de ánimo, si experimentaste alguna situación que te incomodó mucho o te generó bienestar y anótalo. Haz este ejercicio por 7 días, al finalizar relee todo lo que escribiste y observa si hay algo que no habías notado de ti.
  • Elabora frases que puedan ayudarte a mantener una comunicación adecuada ante alguna situación que no te guste. Puedes decir, por ejemplo: “esta situación me hace sentir…( con enojo, tristeza, miedo, etc),… me gustaría que lo que ocurriese fuese…(explicar lo que te gustaría), pero entiendo que esto es algo que me sucede a mi no tiene que ser lo que tu sientes o lo que tu desees hacer.
  • Si te das cuenta que durante mucho tiempo tiendes a mantener de forma permanente y no pasajera alguna emoción, al punto que esto altera que desarrolles con normalidad tus funciones o altera tus relaciones personales busca ayuda profesional.

Escrito por 

Dra. Ana María León Romero

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